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Entre los artistas participantes en la exposición, Carabias ha señalado la presencia de la obra de dos cordobeses, Javier Flores y Manolo Muñoz, a los que se suman tres Premios Nacionales de Fotografía, artistas consagrados y noveles.
La Sala de la Arpillera del Palacio de la Merced acogerá desde hoy y hasta el próximo 28 de marzo la exposición Patata 21+1, iniciativa que reúne la obra de 21 artistas plásticos contemporáneos que interpretan entre los límites de la originalidad y el ingenio el potencial de este tubérculo. En relación con esta muestra, el responsable de Cultura de la Diputación de Córdoba, José Mariscal, ha explicado que “cada uno de estos artistas han ido transformando la corporeidad de este alimento con sus propias normas y géneros, fotografía, dibujo, vídeo grabado, pintura y graffiti”. “Estamos ante un proyecto muy peculiar que desde sus comienzos se propuso como prioridad atraer la atención del público hacia un alimento, la patata, barato y nutritivo como posible paliativo a las hambrunas del mundo moderno”, ha continuado Mariscal. Según el vicepresidente de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí “se trata de un proyecto ideado por Luisa Rojo, Marie G. Alquier y Mónica Carabias que nace apoyándose en el hecho de que la ONU declaró el año 2008 como Año Internacional de la Patata”. Durante su intervención, Mónica Carabias ha recordado que el nombre de la muestra, Patata 21+1, “refleja la presencia de 21 artistas plásticos acompañados de las palabras de Julio Llamazares”. Carabias ha hecho hincapié en que “es una muestra de las posibilidades que nos ofrece el arte contemporáneo, a través de 21 ejemplos en distintos soportes y técnicas que iremos incrementando con la intervención de otros creadores”. Entre los artistas participantes en la exposición, Carabias ha señalado la presencia de la obra de dos cordobeses, Javier Flores y Manolo Muñoz, a los que se suman tres Premios Nacionales de Fotografía, artistas consagrados y noveles. Así, destacan nombres como el de Luis Vioque y su poética visual, la austeridad de Toni Catany, el pensamiento de Manuel Vilariño o el trabajo que se traslada a la Edad de Oro como el de Pilar Pequeño.
La muestra se completa con el dormidero oculto de patatas retratado por Carma Casual, el silencio hábilmente retratado por José Manuel Ballester, o las voces desacordes de Marta Soul.
El huerto cultivado de Manolo Laguillo, el recuerdo de ciudad de Carlos Pérez Siquier, la presencia de los transgénicos de Ofelia García, la amenaza presentada por Luisa Rojo y la deformidad dibujada por Leo Sagastuy, Javier Pagola y Caín.
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